15.8.08

Holograma

Yo era el dueño de la mitad del mundo, vivía feliz. Yo era la mezcla entre vino y vid, yo nací y crecí con la ilusión de vivir. Feliz. Yo salí de la mar y navegué los campos, yo nadé por las estrellas y en tu oscuridad. Construí castillos de mentiras y viajé en los días de sinceridad. Y en los soleados, también. ¡Era el dueño de la mitad de tu mundo! Hasta que corrí por tu mente infernal, y me quemé en tu hielo. Lloré, nunca por tí; lloré por, tú sabes, todo aquello. La piel se derritió y el corazón paró, ¡vivía feliz! Antes. Podría mil veces haber levantado la misma piedra, pero un millón más no habrías estado. Después. Cesé de buscar, no a ti, de buscar explicaciones. De todo aquello. De la maldita indiferencia y de la poco, quiero decir, nunca cálida mirada. Huye, vete, esconde el rostro bajo la almohada o sobre una nube. Importa poco si arrancas al Hades. Esta vez, quiero poseer otro planeta. Esta vez, quiero evitar que sea un holograma.

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