21.6.13

22 de junio

He soñado contigo. Dormida claramente, pero también despierta (de vez en cuando estoy despierta; sé que es raro, pero pasa). He soñado tus abrazos tibios, tus ojos de otoño y tus labios felices. He perseguido la mira de tus pasos, he cruzado todos los mares desde el reflejo de tu mano, he recorrido mil veces el mundo con un solo suspiro. A veces te busco, pero no te encuentro, ¿dónde estás mi amor? ¿Dónde te escondes en un mar de ideas, de pensamientos, de más sueños que renacen entre otros sueños? ¿Dónde encuentro mi cielo soleado? ¿Por qué no está tu silueta entre la gente? No estás, por más que trato de encontrarte… ¡no estás! Verte se vuelve una quimera, un anhelo, un… ¿sueño? Y es que ahí despierto: por fin recuerdo que estoy soñando. Tú siempre estás y estarás ahí para mí en la realidad. Mi mente es experta en inventar(te), y es mea culpa porque sé y siempre he sabido que yo soy tu mujer, tu niña, tu princesa y tu reina, tu abrazo tibio, tus ojos de otoño y tus labios felices. Me gusta amarte, quiero amarte, necesito hacerlo. Ya no es algo que pueda dominar: eres superior a mi voluntad. No se necesitan clases de filosofía para entenderlo: eres el amor de mi vida, el único a quien mi corazón ha amado, y el que me hace tan feliz. No necesito mucho (¿o quizá es demasiado?): sólo te pido que sigas amándome con sinceridad, con ese amor tierno y fuerte a la vez, que me protejas, que me necesites, que me aceptes como soy, que te enamoren mis torpezas, que seas feliz. Porque oye, si tú eres feliz ¡yo lo soy aún más!, de eso parece que se trata el amor. Caminemos, caminemos juntos, que hay una aventura nueva debajo de esta luna fría que nos mira. 

Vamos hasta el sin rumbo, mi sueño
se cumplirá entre nosotros por regalo celeste
(eso que llamamos Gracia, yo así lo creo…
si tú lo quieres y me das permiso
le pedimos anuencia al Señor de nuevo
y nos vamos hasta el sin rumbo: mi sueño).

Vamos hasta el final; de tu mano
sé dibujar mejor que cuando estoy sola;
sé enfrentarme a mis mayores miedos;
sé atravesar los defectos como espadas;
sé que me hago más fuerte,
más dulce
y más mujer.

Si tú de nuevo me das permiso
pretendo besarte con ternura,
pretendo amarte con locura,
pretendo que pretendas quererme siempre,
así como yo prometo aquí ante tus ojos
(lenta como yo misma)
que no soltaré tu mano hasta que tú quieras.

Y si quieres, y lo deseas
yo puedo ser mejor que antes;
puedo intentar calzar con tu molde,
puedo tratar de perfeccionarme
para que cuando llegue al borde
tú me mires, y feliz, descanses.

Te amo, con este amor infinito
que me vuelve dulce y hermosa
(¿qué pasa? ¿no comprendes este verso narciso?
Lo que pasa es que si me miras chinito
me siento mujer,
me siento libre,
me siento preciosa).

Felices 13 meses, mi amor. En el amor y misericordia del Padre seremos renovados; estoy ansiosa por una nueva etapa de nuestra relación: más limpia, más sana, más bella, más llena del Señor. Te amo, mi dinosaurio cerdito.
Tu cerdita :)

No hay comentarios: